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jueves, 9 de agosto de 2018

Capítulo 5 XIV

Gottlieben, Suiza, 15 Julio 2009


Después de 5 horas al volante, dos de ellas con Jesús de copiloto, había llegado a mi hotel en Gottlieben. Silke me había echado una mano con la reserva y había comprado el coche. Nos habíamos hecho con un WV Passat blanco convenientemente marcado con SD en rojo en las dos puertas delanteras.

El hotel me sorprendió, pues era un edificio muy antiguo, a la orilla del río Rin. Al otro lado del río estaba Alemania y, de hecho, el edificio del hotel había sido en algún momento el puesto de aduanas.

Pero no estaba yo allí para hacer turismo. Tenía una reunión en el pueblo de Engwilen. Allí estaba basada una empresa de preparación de vehículos de aventura.

El proyecto necesitaría de vehículos todo terreno para multitud de tareas y esta gente tenía amplia experiencia construyendo vehículos para condiciones de todo tipo.

La discusión se centraría en qué chasis básico y métodos de propulsión. Las variantes estaban todavía un poco abiertas, pero los chasis serían Land Rover defender de chasis corto y largo, Unimogs y camiones MAN de tres ejes. La discusión era muy preliminar y el objetivo era ver las capacidades de la empresa y tantear un posible acuerdo.

Wooldrow había volado a Zurich y estaba en el mismo hotel que yo, pero llegó tarde a la noche y nos vimos en el desayuno.

A las 0850 estábamos entrando en el portón de la empresa, que se llamaba AKTION. Numerosos vehículos estaban aparcados frente al edificio. Después de un café y una presentación de la empresa fuimos a ver las lineas de montaje y cómo preparaban los vehículos. YO hice mucho hincapié en el mantenimiento ... y me ensenaron radiadores desmontables, llaves rápidas y espacio para cambiar y desmontar. Los espacios motores nunca son excesivamente amplios, pero hay formas de hacer las cosas. Me gustó que todas las sujeciones metálicas estaban cubiertas de vaselina, para protegerlas de la corrosión.

Después de un duro día, nos despedimos con la promesa de vernos en un par de meses y hacerles una propuesta de unidades.

jueves, 26 de julio de 2018

Capítulo 5 XIII

 Londres, Inglaterra, 27 Julio 2009


Con los acordes de My Sharona salté del metro al andén en Barbican y me dirigí hacia el norte en la soleada manana del sábado. según la predicción no iba a durar mucho pues pronto empezaría la lluvia, pero estaba decidido a disfrutar la temperatura agradable hasta mi destino. Gehry trabaja este sábado también y nos íbamos a ver para comer. En Clerckwell road hice mis últimos controles y me dirigí a mi destino, un restaurante trendy y totalmente abarrotado.


Después de meter el Mp3 en mi bolsa me armé de paciencia para escanear el bar. Gehry debía estar ya allí. El escaneo no duró demasiado, probablemente porque el mensaje que me había enviado Pornión desde dos mesas más allá había sido de mucha ayuda.

Ignorando a Pornión, me senté frente  Gehry e intercambiamos las preguntas habituales. Aunque era escocés, después de terminar su título en Suecia, había vuelto a Inglaterra para trabajar como esclavo en un estudio de arquitectura. Yo estaba allí por trabajo, hablando el cuál le propuse una colaboración. teníamos un par de proyectos relacionados con sostenibilidad y quizás le podía interesar? Obviamente el estaría a cargo de toda la arquitectura, sería un comité con ingenieros, diseñadores y arquitectos.. En Colonia, apenas a 5 horas en tren del centro de Londres. Qué tal 60 kiloeuros Anuales? Qué tal si nos vemos en 3 semanas y me cuentas?

Gehry era un socialista convencido y estaba seguro de que era una buena y necesaria adición al proyecto... pero no necesitaba saberlo todo desde el principio.

Me convenció para tomar un poco de tarta con un café sorprendentemente bueno y nos despedimos con que le llamaría en 3 semanas

jueves, 12 de julio de 2018

Capítulo 5 XII

Madrid, Espana, 09 Julio 2009



Finalmente el día de salir para Colonia había llegado. Hacía unos cuantos días que estaba viviendo en un hotel. Una vez conseguido el reemplazo para Diego, no había mucho más sitio en el piso. En la parte positiva, puesto que el retraso se debí a que no todo estaba listo en Colonia, el hotel lo pagaba InGnio InGnieros. Mi primera noche allí había sido a la vuelta de la cena de despedida de mis amigos y compañeros en Madrid y me había costado un poco encontrar mi habitación.

El hotel estaba situado cerca, en la calle Moscatelar, muy cerca del metro de Arturo Soria y hacia allí me encaminé a la manana siguiente con mis tres maletas y mi mochila. No era poco, pero eran mis posesiones terrenales.

Durante mi época de estudiante y después de graduarme, me había movido bastante y siempre había tenido que deshacerme de algunas de mis propiedades más preciadas, mis libros. En cualquier caso, allí estaba yo dirección al aeropuerto nuevamente, esta vez bien cargado.

Tenía una extrana pero familiar sensación. A pesar de que estaba seguro de que volvería a Madrid, todo sería diferente después. Era la última vez que estaba allí como residente y todas las cosas que hoy no veía, tapadas por el velo de la rutina, serían en un futuro distantes recuerdos. Los colores, olores y ruidos... esas sensaciones casi imperceptibles pronto se desvanecerían en los rincones de mi memoria y aquellos momentos eran los últimos para sentirlos conscientemente. Si las previsiones de Boone eran ciertas, sería algo que se perdería para siempre, no solo en mi memoria.

El traqueteo del tren me llevó finalmente al aeropuerto, donde embarqué en un vuelo de Iberia para Düsseldorf. Después de alguna aventura llegué al hotel donde me iba a alojar.

Por primera vez en el día, entre las paredes crema y los muebles grises, pude permitirme un momento de reflexión. Al día siguiente tendría que ir a ver a Silke y encontrarme con Jesús en un café cerca de Eigelstein-Torburg

jueves, 28 de junio de 2018

Capítulo 5 XI


 Cudillero, Espana, 26 Junio 2009



La carretera empezó a bajar entre frondosos bosques. Sabía por experiencia, que no valía la pena buscar aparcamiento o si quiera pensar en ello. Aunque significaba sobrepasar mi destino, el mejor y único sitio para aparcar era en el puerto. cambié a la cuarta velocidad para reducir el ruido de la transmisión, que luchaba con Emerson, Lake & Palmer - Fanfare For The Common Man y dejé a los frenos controlar últimos metros de bajada.

En el Puerto encontré espacio sin tener que buscar demasiado. Al fin y al cabo, era un día de semana y aunque hacía un calor húmedo, el cielo estaba encapotado y hacía viento. Por esa razón cogí mi impermeable de la parte trasera. No creía que fuese a llover, pero desde que no vivía en la costa norte, había perdido mi aclimatación al viento e incluso en verano me hacía sentir incómodo.

Después de cerrar el coche me encaminé hacia la rampa por la estrecha acera. Antes de salir del expuesto aparcamiento puede ver el Corsa negro de Jesús. Siguiendo un impulso alteré ligeramente mi camino para pasar por delante del vehículo  y pasar la mano frente a la rejilla delantera. Aunque el ventilador estaba apagado, el calor era evidente.

A la vista de que que Jesús acababa de llegar y necesitaba llegar a su puesto de observación, decidí darle un poco de tiempo y dirigirme hacia el puerto y subir al rompeolas.
Cudillero


Después de perder un poco el tiempo, me dirigí decididamente hacia la rampa por la que había bajado y subí por la estrecha escalera hasta un grupo de casas, en el bajo de una de las cuales se leía: Escuela de buceo las Xanas, con brillantes colores pintados a mano, gruesos barrotes en las ventanas pintados de negro. Un todo terreno pintado de caqui  con un remolque estaba aparcado en frente, con las ruedas hacia dentro y calzado.

Empujé la puerta y entré en la pequeña recepción. Al fondo, una de las puertas estaba entreabierta. En la hoja de la puerta se podía ver el antiguo logo de la UEBEC, un ancla con una corona arriba y unas aletas de buzo debajo.

Golpeé ligeramente la puerta con los nudillos. La puerta se abrió un poco más y Héctor levantó la cabeza de unas cartas náuticas. Puesto que podía ver todas las habitaciones desde fuera y desde la entrada, sabía que Héctor estaba solo.

Héctor me miró y tranquilamente me preguntó -- y tú que pollas haces aquí? --

jueves, 14 de junio de 2018

Capítulo 5 X

 Madrid, España, 22 Junio 2009




El período de cambio de trabajo llegaba a su final, mis días de vacaciones se terminaban y oficialmente tenía que empezar a trabajar otra vez . Las noticias de Colonia eran que no todo estaba listo, pero avanzaba a buen paso. Al día siguiente sería mi primer día de trabajo y estaba relativamente nervioso.


Aquella tarde, preparando el siguiente reclutamiento con Jesús, me dí cuenta de que me estaba acostumbrando a todo aquello. Sobre el mapa de Londres y fotos en el ordenador que estábamos usando, mi confianza empezaba a crecer.



Al día siguiente, en mi nuevo trabajo, el día consistió en presentarme a gente y encontrar el bano. La parte más excitante fue una llamada telefónica a Silke, mi contacto en Colonia.

En el ordenador había una pila de documentación de Green Island en relación a contratos y procesos. También había un esquema molón del edificio en Colonia.

El complejo consistía en dos edificios contiguos y en una explanada relativamente grande. El primero de los edificios era colindante con la calle, aunque había un par de metros hasta la acera. Éste tenía una altura de 3 pisos y alojaba la entrada principal. Desde el vestíbulo se podía acceder a las escaleras y ascensor que llevaban arriba y al sótano. En el sótano un pasillo comunicaba con el otro edificio. Desde el vestíbulo del primer edificio se podía acceder al segundo edificio, pero sólo a un área determinada. Aunque el diagrama no estaba marcado, yo sabía que ese área en la planta baja contenía la recepción de SD y una serie de salas de reuniones. No había comunicación directa entre esta parte del segundo edificio y el segundo edifico en sí mismo.

Un esquema de la distribución del edificio
El segundo edificio era una construcción de planta rectangular y cuatro alturas. Estaba directamente unido al primer edificio a través de la parte más larga del rectángulo y sólo tenía ventanas hacia la parte trasera.

La idea general era que las diferentes plantas serían accesibles en función del nivel de acceso. El último piso estaría reservado para Green Island, mientras que el primer edificio estaría reservado para InGnio InGnieros.

El complejo estaba situado cerca del Frühlingsee, al norte de la ciudad, al norte del enorme complejo industrial de la planta de Ford. AL norte de ésta, muchas otras empresas crecían al calor de Ford.

Después de la revisión del estado de las obras, Silke y yo discutimos el tema de alojamiento. La situación de vivienda en COlonia era complicada, me dijo, así que de primeras me propuso estar un tiempo en un hotel. Ella por supuesto no sabía que Jesús y yo habíamos hablado del tema y él había encontrado un piso franco en un viejo edificio, cerca de la estación de tren de Mühlheim. Realmente demasiado cerca, pero el apartamento daba a la parte trasera, un pequeño patio para bicicletas, basura y algo de hierba mohosa. Dos habitaciones, dos camas, un salón cocina y un ba
ño. En cualquier caso el hotel que me propuso Silke era un pequeño hotel cerca de la estación central.

En principio no tenía ningún problema con el hotel. bien comunicado y con desayuno; la empresa pagaba la mitad. Mi fecha de llegada estaba fijada para el 10 de Julio.

Mi principal tarea era encontrar una "`secretaria"' para SD, realmente más bien alguien que me ayudase con la logística, pero también que pudiera atender a la puerta.

En realidad yo tenía un candidato, Su. Susana trabajaba para Bosch en Madrid y nos conocíamos desde la universidad a través de un amigo común. Su había estudiado Administración de empresas o algo similar y trabajaba en el departamento de compras de BOSCH, pero tenía un contrato de dos anos que estaba llegando a su fin. Entre muchas de sus cualidades, Su era una persona muy sólida en mi opinión y, aunque tenía un lado un poco hippy,  realista. Además Su era Alemana de nacimiento. un poco la típica Alemana, de proporciones generosas, pero para nada con sobrepeso, sino fuerte, pálida y pelo rubio y fino con enormes ojos azul pálido

Jesús y yo habíamos hablado del asunto más de una vez, pero Jesús tenía sus dudas. Decía que no estaba seguro de si sería emocionalmente suficientemente fuerte. Jesús siempre decía eso de todo el mundo, pero llevaba estudiándola varias semanas. Había más candidatos para el puesto, pero en mi opinión ella era la mejor, al menos de las que yo conocía.

Su y yo habíamos tenido una breve historia hacía unos anos, pero en la actualidad manteníamos algo  así como una discreta amistad. Tomábamos algo juntos una o dos veces al ano y nos poníamos al día de nuestras vidas.

Jesús nunca me diría qué decisión había tomado el comité, pero quería experiencia de primera mano y eventualmente reclutarla él mismo.

jueves, 7 de junio de 2018

Capítulo 5 IX

 Madrid, Espana, 22 Junio 2009



El período de cambio de trabajo llegaba a su final, mis días de vacaciones se terminaban y oficialmente tenía que empezar a trabajar otra vez . Las noticias de Colonia eran que no todo estaba listo, pero avanzaba a buen paso. Al día siguiente sería mi primer día de trabajo y estaba relativamente nervioso.


Aquella tarde, preparando el siguiente reclutamiento con Jesús, me dí cuenta de que me estaba acostumbrando a todo aquello. Sobre el mapa de Londres y fotos en el ordenador que estábamos usando, mi confianza empezaba a crecer.


Al día siguiente, en mi nuevo trabajo, el día consistió en presentarme a gente y encontrar el bano. La parte más excitante fue una llamada telefónica a Silke, mi contacto en Colonia.

En el ordenador había una pila de documentación de Green Island en relación a contratos y procesos. También había un esquema molón del edificio en Colonia.

El complejo consistía en dos edificios contiguos y en una explanada relativamente grande. El primero de los edificios era colindante con la calle, aunque había un par de metros hasta la acera. Éste tenía una altura de 3 pisos y alojaba la entrada principal. Desde el vestíbulo se podía acceder a las escaleras y ascensor que llevaban arriba y al sótano. En el sótano un pasillo comunicaba con el otro edificio. Desde el vestíbulo del primer edificio se podía acceder al segundo edificio, pero solo a un área determinada. Aunque el diagrama no estaba marcado, yo sabía que ese área en la planta baja contenía la recepción de SD y una serie de salas de reuniones. No había comunicación directa entre esta parte del segundo edificio y el segundo edifico en sí monismo.

El segundo edificio era una construcción de planta rectangular y cuatro alturas. Estaba directamente unido al primer edificio a través de la parte más larga del rectángulo y sólo tenía ventanas hacia la parte trasera.

La idea general era que las diferentes plantas serían accesibles en función del nivel de acceso. El último piso estaría reservado para Green Island, mientras que el primer edificio estaría reservado para InGnio InGnieros.

El complejo estaba situado cerca del Frühlingsee, al norte de la ciudad, al norte del enorme complejo industrial de la planta de Ford. AL norte de ésta, muchas otras empresas crecían al calor de Ford.

Después de la revisión del estado de las obras, Silke y yo discutimos el tema de alojamiento. La situación de vivienda en Colonia era complicada, me dijo, así que de primeras me propuso estar un tiempo en un hotel. Ella por supuesto no sabía que Jesús y yo habíamos hablado del tema y él había encontrado un piso fraco en un viejo edificio, cerca de la estación de tren de Mühlheim. Realmente demasiado cerca, pero el apartamento daba a la parte trasera, un pequeno patio para bicicletas, basura y algo de hierba mohosa. Dos habitaciones, dos camas, un salón cocina y un bano. En cualquier caso el hotel que me propuso Silke era un pequeño hotel cerca de la estación central.

En principio no tenía ningún problema con el hotel. bien comunicado y con desayuno; la empresa pagaba la mitad. Mi fecha de llegada estaba fijada para el 10 de Julio.

Mi principal tarea era encontrar una "`secretaria"' para SD, realmente más bien alguien que me ayudase con la logística, pero también que pudiera atender a la puerta.

En realidad yo tenía un candidato, Su. Susana trabajaba para Bosch en Madrid y nos conocíamos desde la universidad a través de un amigo común. Su había estudiado Administración de empresas o algo similar y trabajaba en el departamento de compras de BOSCH, pero tenía un contrato de dos anos que estaba llegando a su fin. Entre muchas de sus cualidades, Su era una persona muy sólida en mi opinión y, aunque tenía un lado un poco hippy,  realista. Además Su era Alemana de nacimiento. un poco la típica Alemana, de proporciones generosas, pero para nada con sobrepeso, sino fuerte, pálida y pelo rubio y fino con enormes ojos azul pálido

Jesús y yo habíamos hablado del asunto más de una vez, pero Jesús tenía sus dudas. Decía que no estaba seguro de si sería emocionalmente suficientemente fuerte. Jesús siempre decía eso de todo el mundo, pero llevaba estudiándola varias semanas. Había más candidatos para el puesto, pero en mi opinión ella era la mejor, al menos de las que yo conocía.

Su y yo habíamos tenido una breve historia hacía unos anos, pero en la actualidad manteníamos algo  así como una discreta amistad. Tomábamos algo juntos una o dos veces al ano y nos poníamos al día de nuestras vidas.

Jesús nunca me diría qué decisión había tomado el comité, pero quería experiencia de primera mano y eventualmente reclutarla él mismo.

jueves, 31 de mayo de 2018

Capítulo 5 VIII

--¿Cuándo empezamos?--

 
Acordamos un calendario, se cogería vacaciones y comenzaríamos con entrenamiento. Después dejaría su trabajo y se incorporaría inmediatamente a su posición, donde empezaría a entrenar. Posteriormente pasaría a preparar, junto con el equipo inicial, los planes de entrenamiento, antes del período de internamiento.

Volví tarde al B\&B, y con algo de cerveza en el aliento. Afortunadamente la dueña me había dado una llave y había dejado unas pequeñas luces encendidas en las escaleras. Nada me apetecí más que meterme en la cama, pero tenía que prepararme por si las cosas salían mal.

Tenía una pequeña reserva de clorato potásico y azúcar para hacer bombas de humo. Con unas hojas de cartón apreté unos petardos bastante grandes y les coloqué unas mechas que tenía reservadas, empapadas en queroseno. Atranqué la puerta, después de mover una de las sillas del pasillo a una posición bastante incómoda. Me senté en el sofá, con una pequeña bolsa con dinero, mi pasaporte y algunos elementos de supervivencia. La preparación con anticipación en el terreno me había permitido hacer acopio, así como planear las rutas de escape.  Esperaba que Diego fuese un chico bueno, y todo apuntaba a ello, pero correr riesgos es estúpido.

En caso de que Diego hablase con la policía o que algo fuese mal. Jesús me había dado un punto de contacto. A partir de ahí había tres opciones. El ferry, dirigirse al sur y viajar a Francia desde algún puerto o robar una lancha en Grimsby y jugársela hasta los países bajos.

A las 5 de la mañana me levanté, había pegado algunas cabezadas, pero quería salir antes de lo previsto, y anticiparme a cualquiera que estuviese esperando fuera. Tenía un largo trayecto en tren por delante, para comprobar que nadie me seguía.

Tenía ganas de empezar a reclutar gente y formar un equipo, aunque sólo fuese por el hecho de tener más apoyo en este tipo de operaciones.

Cuando me senté en avión en Leeds, fingí estar tranquilo, pero cuando las ruedas dejaron la pista, caí en un profundo sueno. Cuando me desperté, El capitán estaba prometiendo buen tiempo en Alicante. A mi me importaba poco, pues me dirigí del aeropuerto a la estación de autobuses y desde allí caminé un rato hacia el centro. En un café poco frecuentado por turistas, típicamente español, me eché una tónica y le pedí el periódico a un tipo en la barra.

Esperé a que Jesús saliera de la cafetería antes de terminar mi tónica y caminar los 15 minutos hasta la estación de tren y coger el Alvia a Madrid.

jueves, 10 de mayo de 2018

Capítulo 5 VII

Cuando salió, con el pelo negro peinado hacia atrás y con la camiseta aún en la mano. Las huellas del reciente afeitado eran obvias, la piel rosa y el after shave. Una nube de vapor luchaba por salir a la oscuridad por la ventana en el techo.

Se sentó frente a mí en el salón. Yo había respetado el sitio más hundido frente a la televisión y me había sentado en otro sofá, alrededor de la mesa baja, así que le indiqué el sitio libre con la cabeza.

Me miró y soltó una carcajada. Empezó, metódicamente a repasar todos los puntos que le había contado, cando terminó, dejó el botellín vacío sobre la mesa.
 
-Y ahora, ¿Qué?--
--Y ahora, viene el momento de proponerte una cosa--
--¡ A ver, cuéntame!--

 
--Además de ser mi amigo y confiar en  tí, tienes una serie de capacidades interesantes. Obviamente sabes como organizar la construcción y ... van a venir tiempos interesantes. Se necesita gente que sepa luchar y no sólo en sentido figurado --

Diego se sentó un poco más tieso en su asiento, prestando atención.
 
-- El primer paso será crear una unidad cuyo cometido es prácticamente logístico, es decir, preparar la logística para movernos, pero después hay que organizar el traslado de material,  construir y defendernos. Si el mundo se va a la mierda como planteado, la cosa se parecerá a Mad Max, pero  con el sentido literal de las noticias de la tarde.--
 
-- Ya sabes que no soy yo el primero que se acojona.--
 
--Lo sé, no se trata de eso, sino de organizarse--

Le expliqué que el cometido de los buques era el traslado de personal y material y cómo la organización de la defensa se dividiría, principalmente en unidades ligeras móviles, unidades de apoyo y las unidades navales.

-- Me interesan las unidades ligeras esas. La descripción del puesto me interesa --
 
- No es un trabajo para toda la vida, especialmente para tí, que tendrás trabajo de construcción. Todavía no está claro cuántos tours haremos. Depende de muchas cosas.---

Asintió con la cabeza, se levantó y desde la cocina oí su respuesta
-- Está claro que no es algo para siempre, mi chica también viene y no es plan-- Le oí hurgar en la nevera y oí el tintineo de cristales. Volvió con dos botellines de cerveza.

Le expliqué lo que había del plan, mientras me miraba con ojos brillantes. Me propuso ir en el equipo de tierra, pero conseguí convencerle que la parte interesante sería la otra.

La parte de dejar su trabajo se la tuve que explicar con cuidado. Sería contratado por Green Island, en la que desarrollaría requisitos y prepararía lo necesario para la construcción. No era un trabajo especialmente atractivo, pero era necesario. Además el trabajo le permitiría largos periodos de ausencia, para entrenamiento.

Después de mucho detalle y otras 3 cervezas se reclinó hacia atrás y me dijo:

jueves, 26 de abril de 2018

Capítulo 5 VI

--¡OI! Diego-- Levantó la vista hacia mí, inquisitiva
 
-- Vaya, vaya, cuánto tiempo sin vernos-- Ahora la sorpresa era doble. Todavía no había procesado las palabras, pero el escuchar Español le sorprendió aún más. Levantó una mano con timidez. Pero para entonces ya me encontraba cerca de él y me reconoció
 
-- ¡Hostia! ¿Cómo tú por aquí?--. Me acerqué para estrecharle la mano, lo que llevó unos instantes, pues no se había dado cuenta de que tenía la llave del coche en la derecha, así que la retiró para cambiarla. A medio camino pensó en lo maleducado del gesto, así que se detuvo a medio camino y extendió la izquierda para cambiar la llave de manos con una especie de aplauso avergonzado.
 
-- Manteniéndote en forma, ¿eh? ¿Tienes tiempo?,¿Cómo ves si te invito a cenar?--  En ocasiones, mantener a tu interlocutor permanentemente sorprendido garantiza la iniciativa. 
-- Así te cuento un poquillo.--

Tras unos segundos de mirada perdida me miró con una sonrisa y dijo --Déjame ducharme, vente y te invito a birra en casa, luego vamos a algún sitio --
 
--¿Tienes tiempo?--

Ahora era mi turno de asentir y sonreír. -- Por supuesto.-- y me dirigí hacia la puerta del pasajero.

Me acomodé y me puse el cinturón. Es una sensación extraña en los coches ingleses. Uno está sentado en el asiento del conductor, pero no tiene volante. Siempre resulta frustrante pues mis manos parecen siempre nerviosas por ir a algún sitio

-- ¿Cuánto corres? --

Arrancó el motor antes de responderme, supongo que es cierto que los hombres no somos buenos en múltiples tareas simultáneas\emph{-- idealmente 45 minutos, a veces depende un poco de tiempo y la gana, pero lo importante es la rutina. --} Se giró hacia mí

-- ¿Qué haces aquí? --
-- Tengo que hablar contigo -- sus ojos se abrieron visiblemente -- Es importante y me va a llevar un rato, así que esa cerveza suena bien para que no se me seque la boca.-- golpeé el salpicadero con la punta de los dedos y señalé al frente
 
-- ¡Avanti! --

Casi hasta la rotonda donde había esperado que llegase Diego, nos mantuvimos en silencio, Él concentrado en el tráfico y yo repasando lo que le iba a contar y recabando toda la información posible, desde cómo conducía hasta la conexión de su teléfono con el coche.

Empecé contándole mi historia. No me interrumpió hasta casi el final. Estábamos cerca de su casa ya, apenas 500 m. Dí unos golpecitos en mi mochila.
 
-- Tengo aquí información que te resultará interesante, pero antes, esa cerveza. --

El problema con Diego no era convencerle, sino darle la información antes de que se hiciese una idea negativa. Era una persona de fuertes convicciones y mi mayor miedo era que si decidía que mi historia olía a mierda, no cambiaría de decisión de una manera fácil. Es más, insistiría en verlo todo de cerca, minuciosas explicaciones e interminables discusiones. Por eso era importante darle toda la información en el orden correcto y despejar sus dudas antes de que se las plantease.

Mientras Diego se daba una ducha inusualmente larga, comprobé que no estaba utilizando el teléfono o que había salido y encendí la televisión, mientras mantenía un ojo en Diego.

La vivienda era una casa de dos pisos, relativamente estrecha, con las escaleras en el centro, el salón al fondo y dos habitaciones a ambos lados. En el piso de arriba había una habitación, el baño y otra minúscula habitación, convertida en habitación de trabajo.

sábado, 14 de abril de 2018

Capítulo 5 V


Grimbsby, Reino Unido, 20 Junio 2009



Hacía casi tres años que no nos veíamos. Cuando terminó la carrera, Diego Ristón tardó exactamente tres semanas en hacer su primera entrevista y, menos de un mes después, había firmado el contrato con una conocida empresa de construcción e infraestructuras.

Después de pasó varios años en Sudamérica tirando hormigón, llevaba algo más de un año en Grimsby, Reino Unido. Su trabajo consistía en la supervisión y dirección del montaje de plantas eólicas, tanto en tierra como en el mar.

Tenía reservada una habitación con desayuno cerca del People's Park, cerca de la estación y no muy lejos del puerto. Mi plan era encontrarle y tenía cuatro días para ello y un quinto para hablar con él. Mi cobertura era como técnico para una empresa de mantenimiento y reparación de maquinaria, y con mi cobertura quiero decir que es lo que le había contado a todo aquel que quisiera escuchar. Iba a visitar una empresa local de conservas de pescado.

Junto la estación de tren compré un mapa de la ciudad y de la región. Me dirigí con mi mochila hacia el hotel. Llevaba un pequeño maletín con algunas herramientas y un grueso cuaderno, en el que había escrito desde que lo compré y había sometido a los dos a tan mal trato como me había sido posible, para darles un aspecto muy usado. Había tenido un éxito envidiable.

Después de los preliminares en el B&B conseguí direcciones para ir a un sitio donde comer algo y que, probablemente, me permitiría sobrevivir a la experiencia. En el camino de vuelta me agencié unas cuantas barritas, algo de chocolate y un par de litros de agua.

El trabajo preliminar ya estaba hecho, Jesús había pasado dos semanas en Grimsby. Gracias a él conocía los horarios y hábitos y sabía que al día siguiente iría a correr a un parque cercano a su casa. Normalmente hacia las 18:00. También sabía que en esta semana habría poco trabajo, porque no estaban recibiendo material, así que esperaba que la inminente lluvia no le echase para atrás.

Dediqué la mayor parte de la mañana a reconocer las zonas más importantes. Dónde vivía, la playa por donde corría, el aparcamiento donde nos encontraríamos, el camino entre los dos y después de comer, un sitio para la segunda entrevista, y las rutas de escape, en caso de que algo saliera... mal.

A las 17:45 llegué otra vez a la zona de la playa. Me senté en el muro de ladrillo que delimitaba un pequeño parque, junto a una rotonda. Una de las calles que salía de la rotonda llevaba directamente a la playa y a una pequeña zona de aparcamiento. A estas horas los últimos fans del minigolf cercano estaban casi listos para irse a casa.

El Vauxhall 2006 gris de leasing pasó despacito por la rotonda. Después de ver dónde el coche estaba aparcado, me quedaba un rato hasta que Diego volviese, así que me hice el turista, sacando fotografías del paseo y los edificios en la luz .

Conseguí ajustar mi tempo para acercarme a él justo a tiempo. Es más difícil de lo que parece pero la clave está en adelantarse un poco y después ajustar tu caminar a la baja. Generalmente la gente no está pendiente de la velocidad a la que camina alguien a 20 m. No presentan un peligro de colisión instantánea.

domingo, 18 de marzo de 2018

Capítulo 5 IV


Langreo, España, 01 Junio 2009


A. Pornión, Alejandro o Alberto. Yo lo conocía simplemente como Pornión, como prácticamente todo el mundo que le conocía. Apenas recordaba cómo le había conocido, pero debía ser por finales de los 90 o primeros del 2000. Alberto Pornión, como Jesús me diría unos días antes,con un leve levantamiento de ceja para mostrar su desaprobación ante mi dejadez,  mientras planeábamos el encuentro, era un tipo auténtico. Bien en pantalones de faena, bien en unos cargos negros, barba canosa con fondo negro como el azabache a lo Capitán Haddok y pelo rizoso, corto y espeso.

Desde que dejó el ejército, allá por la segunda mitad de los 90, había ganado peso, haciendo su alta figura aún más imponente y permanentemente ataviado con una camiseta de algún grupo de metal. Y en ningún caso se mantenía en el pasado. Pornión lucía a la última con bandas clásicas, modernas y los últimos discos.

Para Jesús, Pornión tenía alta prioridad.Jesús quería gente para poder organizar el reclutamiento. Seguir a los objetivos, recabar información...  Pornión había servido en el ejercito, por lo que yo sabía en las fuerzas especiales, pero no sabía exactamente dónde. Jesús se ocupó de verificarlo y me enseno unas foto de finales de los 90 con un joven Pornión en el  Grupo de Operaciones Especiales Tercio del Ampurdán IV. Fiel a sí mismo, en una de ellas, Pornión era bien visible con una camiseta de Iced Earth, El nombre del Album no se veía demasiado bien, pero parecía "`Dark Saga"', con otros tres mocetones apoyados en un Fiat Brava azul.De dónde Jesús sacaba estas cosas siempre me sorprendía, pero por otra parte, tenía bastantes contactos en los ejércitos.

Jesús y yo preparamos un plan. Pornión trabajaba a turnos y vivía en la ciudad Asturiana de Langreo. Generalmente lo suyo era mandarle un sms, porque nunca se sabía cuando trabajaba. En este caso, Jesús había hecho algo de reconocimiento y el plan funcionó bastante bien. Le escribí comentándole que estaba en Oviedo por trabajo y que tenía algo de tiempo libre para tomar algo. Ultimamos los detalles por teléfono mientras mi tren salía de Chamartin hacia el norte.

Ahora que yo vivía en Madrid, no nos veíamos tan a menudo y las reuniones del grupo de amigos eran, para mí, aún más difíciles de atender. En cualquier caso Pornión no tenía coche, en parte porque no quería tener contratos ni ataduras y en parte porque el coche estaba hacia el fondo de sus prioridades en relación a sus gastos. Yo no sabía exactamente cuánto ganaba, pero seguro que no iba muy holgado aunque eso no era algo que le importase demasiado. Pornión tenía una sencilla y valoraba más sus hobbies que las posesiones materiales o una carrera. El acuerdo era que nos encontraríamos en  un centro comercial en el centro, cerca de la estación de autobuses de Oviedo.

 Dado que desde la puerta de la cafetería podía ver el camino que Pornión tendría que recorrer, me apoyé en la pared junto a luna de la cafetería, disfrutando de la buena temperatura. Pornión llegó a la hora convenida en negro, con una camiseta de Mastodon. Cuando llegó a mi altura y nos estrechamos la mano, señalé hacia la camiseta y le dije:

-- Ya te has hecho con lo nuevo de Nightwish? --
-- Que te jodan -- Hasta cierto punto, era culpa mía. Mucha de la música que yo escuchaba era comparativamente antigua y una de las pocas cosas que escuché que me llamó la atención fue Nightwish, Wishmaster, el que sería su tercer álbum. Cuando lo hablé con Pornión, su opinión era que era "`una puta mierda para mariconas"', a lo que yo le dije que no lo veía tan lejos de cosas como Mastodon, en el sentido de nueva experimentación y que era aún más atrevido y que musicalmente probablemente eran mejores. La conversación no fue nada bien. El caso es que yo había oído que Nightwish había sacado un disco hacía poco, pero yo no lo había escuchado ni tenía demasiada prisa. Nightwish había experimentado todo lo que tenía que experimentar, en lo me concernía a mí, pero siempre era divertido atacar un poco a Pornión. Y sin más entramos en el bar.

Nos pedimos una cana, una Mahou fresquita servida en copa de cerveza, todo lujo.  Hablamos un poco y en unos minutos pude confirmar lo que Jesús me había dicho. Pocos cambios en lo que yo conocía de su vida. Desde hacía dos anos Pornión vivía solo en el piso de su madre, al haber muerto esta. Trabajo y demás, todo estable.

-- Y tú qué te cuentas? --
-- Mmmm... te va a hacer gracia, pero tengo algo que contarte... --

jueves, 8 de marzo de 2018

Capítulo 5 III

El primero de la lista era Olegario Zamburrián, conocido por Oleg. Oleg no era muy alto, pero era muy sólido y parecía venir del lejano norte. pelo muy claro y piel lechosa. Había entrado en  la Guardia Civil en 2001 y en 2004 había pasado 4 meses en Mostar, con la misión internacional, que investigaba crímenes de guerra, reuniendo pruebas. Estaba destinado en Madrid, a una Unidad Central Operativa.

Nos conocíamos desde niños. Jugábamos al fútbol a menudo y teníamos un par de amigos comunes. El vivía al otro lado de las vías que cortaban la parte sur de la ciudad donde vivíamos. A diferencia de otros del grupo, nuestra amistad prosperó en la adolescencia, alimentada por similares gustos en música, el cine y la cerveza.

Como es natural, diferentes caminos y diferentes elecciones disgregaron el grupo al mismo tiempo que el período de adolescencia nos iba convirtiendo de no tan inocentes niños a descerebrados adolescentes y, a lo largo de todo ese tiempo, nuestra amistad creció y fortaleció. Seguimos en contacto cuando entró en la Guardia Civil. A pesar de estar bastante lejos, cuando venía a casa de sus padres solíamos vernos. Por aquel tiempo yo ya estaba en la universidad y teníamos estilos de vida bastante diferentes, pero de vez en cuando, encontrábamos tiempo para charlar y echarnos unas cervezas.

Oleg se había comprado un piso cerca del planetario, en Madrid, que compartía con su bicicleta. El ciclismo era su pasión. Desde niños, cuando jugábamos a las chapas y circulábamos por polvorientas carreteras secundarias, simulando subir los puertos del Tour o haciendo no tan simulados sprints escapando de perros, gitanos o Yonkis.

El plan era quedar con el en un bar irlandés cerca de su casa y soltarle el asunto y después presentarle a Jesús, sencillo y para toda la familia. Después iríamos a su casa y entraríamos en materia.


 Madrid, España, 11 Junio 2009

En la calle de San Martín, muy cerca de la estación de metro de planetario, había un bar Irlandés en le que solíamos ver el Rugby. A mi no me entusiasmaba demasiado ver los deportes en televisión, pero a Oleg sí, y le gustaba el Rugby desde adolescente, junto a su pasión por el ciclismo y el fútbol, Lo conocía a través de un vecino suyo que jugaba, allá cuando teníamos 16 o 17 años.

Oleg estaba esperándome en la puerta del metro con una camiseta de Steve McQueen y una bolsa en la mano izquierda, que extendió hacia mí junto a la derecha. Mientras estrechábamos las manos me dijo 
 
-Unas pelis que te he grabado-
-Gracias tío, ¿cómo vas?-
-Como siempre, curro, vida y ocio, todo correcto-


Empezamos a caminar hacia el bar.
-Hubiera pasado a buscarte, pero resulta que tengo el coche en el taller-
-No hubiera sido más rápido- dije con un guiño. 

Una vez en el bar, nos sentamos de tal manera que pudiesemos ver el partido pero en una zona bastante apartada del jaleo. Para ser justos, el jaleo no era muy grande y el partido se proyectaba en una pantalla. Nuestras Guiness llegaron blanco sobre negro junto a una gran fuente de patatas, cacahuetes y dos trozos generosos de tortilla. Por alguna extraña razón, Oleg tenía una habilidad casi sobrenatural para encontrar bares con tapas gloriosas.

En uno de los descansos, la conversación giró ligeramente hacia mi posible cambio de empleo. Oleg sabía que no estaba muy contento y que había hecho algunas entrevistas.
-Pues verás...-- comencé

Cuarenta minutos y otra Guiness después, Oleg empezó a hacer preguntas. No había dicho nada hasta entonces y no había prestado casi nada de atención al partido.
 
--¿Cuándo necesitas una respuesta?--

Me encogí de hombros --Pronto, pero no inmediatamente --
 
-- Dame una semana, vamos a ver a tu colega --

Asentí con la cabeza y me levanté.

Cuando salimos al anochecer interminable de Madrid en junio, el partido había terminado y Led Zeppelin estaba  empezando


In the days of my youth
I was told what it was to be a man
Now I've reached the age
I've tried to do all those things the best I can
 

sábado, 3 de marzo de 2018

Capítulo 5 I



Jesús y yo estábamos sentados en el piso franco, en el barrio de Hortaleza. La calle era muy tranquila y ninguno de los vecinos se conocía, ni tenía ganas de hacer amigos. Para nosotros perfecto. El piso era pequeño. Habíamos colocado dos camas en una habitación, con unos pequeños armaritos. Ninguno vivía allí y no teníamos demasiados enseres. El salón tenía vistas al edificio de enfrente y por ello estaba amueblado como un salón. La otra habitación era una especie de doble oficina; mesas de trabajo, archivadores y un par de ordenadores. Uno con conexión y el otro totalmente desconectado. Lo mejor del piso era, con diferencia, dos sillones de IKEA, en los que uno podía mecerse.

Allí estaba yo sentado cuando Jesús me lanzó un sobre. Era la lista de contactos que yo había dado y los que habían sido aprobados estaban en aquella lista, para proceder a contactar con ellos. Saqué las hojas del sobre comercial y ojeé la lista.

La gente que allí estaba significaba algo para mí. No solamente era gente con características interesantes que podía formar parte del proyecto, era gente que personalmente conocía y había escogido cuidadosamente. Era también gente en la que iba aponer mi vida en sus manos, de forma literal. Empezaríamos por aquellos en quienes yo más confiaba, para constituir un equipo unido. El círculo se iría ampliando con otros "`
posibles".
 La lista era relativamente larga. Me sobresaltó encontrar un par de nombres. Cuando uno mira hacia el pasado, siempre hay relaciones interesantes y gente importante. Por otra parte, algunas de las relaciones... bueno, digamos que yo no era ningún casanova. En cualquier caso no estaba muy seguro cómo confrontar alguno de los nombres en aquella lista.

Jesús lo notó y sonrió mientras me pasaba una taza de té.
-¿Te arrepientes? Enfrentarte a los fantasmas del pasado no será tan difícil como parece- Le miré sin comprender.

-Ellos también han vivido en estos años. Han cambiado, han fracasado en sus proyectos, olvidado sus sueños y se han creado una barrera de rutina- Asentí con la cabeza. No había mucho más que pudiera decir.

- Y ellas - dijo, señalando vagamente los papeles y el sobre en mis rodillas mientras se sentaba, -Es más sobre tí que sobre ellas esto que haces. Eres un imbécil por pensar que haces lo correcto y aún más por pensar que debes hacer lo correcto... - Dejó su taza sobre el reposabrazos -Y lo que es el colmo es que creas que las estás salvando. Todos los de la lista han sido aprobados por sus habilidades y por su capacidad de integración. No para que te puedas poner una puta armadura y jugar al principito valiente- Ahora sí que no sabía qué decir.

Jesús sonrió
-No te preocupes, empezaremos por los fáciles-

Asentí con la cabeza y empezamos a trabajar en la lista. Antes de que Jesús pudiera poner Madness en el cd, puse algo que acababa de descubrir. Ethel the Frog. Pude ver cómo Jesús ponía los ojos en blanco y aceptaba la derrota. Preparamos planes para abordar a la primera selección, ordenamos a los demás por orden de aproximación y preparamos listas de información que necesitábamos saber sobre los objetivos.


Al cabo de un rato Jesús se levantó a rellenar la taza y me dio unas palmaditas en la espalda al pasar.

-Esto mismo que estamos haciendo ahora, lo hice en su momento contigo...  No eres mucho peor que otras personas... Ni que yo mismo-  Sonrió -Al fin y al cabo aquí estamos-

sábado, 10 de febrero de 2018

Capítulo 5: Reclutamiento


 Oficinas centrales de InGnio InGnieros Madrid, 19 Mayo 2009

La primera reunión organizatoria con Jesús Díaz. Wooldrow había volado el día antes a Madrid, pero no nos habíamos visto. Después de dar mi nombre y el motivo de mi visita, la chica de la recepción me tendió un sobre que Natalia había dejado para mí y me dijo que esperase un segundo. El sobre de manila, de tamaño folio y ligeramente  abultado. En su interior había una tarjeta de acceso con la foto de mi currículum, un teléfono móvil Nokia N97, una tarjeta de teléfono, otro sobre más pequeño con passwords... en fin, muchas cosas que no necesitaba para la reunión.

La reunión tuvo lugar de forma muy amigable, pues los objetivos de Green Island eran utilizar Special Developments para producir contratos con la Unión Europea y eventualmente proporcionar parte a InGnio InGnieros. La dirección operativa pasaría por Green Island.

El actual director de InGnio InGnieros estaba relativamente contento, pues aunque no tenía ningún control sobre el nuevo departamento y el listillo que iban a poner a cargo, se beneficiaría de contratos y los contratos que consiguiese podría utilizar de forma política con la gente de Green Island.

La reunión en sí fue bastante simple. Wooldrow hizo oficiales las  decisiones respecto a Special Developments, así como mi dirección del departamento. Todos estábamos de acuerdo que me convendría conocer la estructura de InGnio InGnieros. Mi tarea hasta mediados de Julio sería conocer y hacer contactos en las oficinas de Madrid.

Madrid,08 de Junio 2009



Oficialmente tenía que coger mis vacaciones antes de cambiar de empresa y en mi primer día de vacaciones me permití el lujo de levantarme a las  0800.

El entrenamiento con Jesús estaba relativamente avanzado, en muchos aspectos. Por ejemplo, aquella mañana debía ir a nadar un rato. El principal trabajo se centraba en la lista de gente a reclutar. Jesús estaba ausente mucho tiempo y me ponía cosas para hacer, porque estaba haciendo labores de vigilancia y descubriendo cosas sobre la gente. Utilizaba al grupo en EE. UU. como apoyo, pero aún así estaba muy ocupado.

Por mi parte yo estaba nervioso, porque a finales de semana haríamos nuestro primer reclutamiento.

Diego no estaba demasiado contento. Habíamos hecho un par de entrevistas a candidatos, pero las había rechazado de plano. Una era una chica que trabajaba en una guardería al lado de casa. "`No esperarás que viva con una maestra de guardería"' y había rechazado vivir con un muchacho argentino que trabajaba como guarda de seguridad en un banco en la M40. "`No tiene estudios"'. El asunto estaba llevando más tiempo del que me gustaría ... y del que tenía.

Chapter 1: Improbable encounters

Threading your way through a sea of people who does not really care much about being shoved, pushed and stepped on irritates me. On top o...